Autora: María Sánchez
E-mail: glezsanzmaria@gmail.com
Son muchos los que deambulan por ahí, faltos de descanso con tanto ajetreo y agobio debido a la crisis del país, la gran competencia que hay junto con la poca demanda laboral. Todo eso aumenta la carga de responsabilidades propiciando un nivel de estrés, enfado y mal humor que ni los titanes de Zeus.
Os propongo un cambio de chip.
Comencemos a añadir buenos hábitos, juntos, en familia. La práctica de la
lectura, que es lo que nos incumbe, resulta un favorecedor recurso a la hora de
compartir con nuestros niños un momento divertido y constructivo, porque juego
y aprendizaje forman un equipazo de lujo.
Fuente: http://www.inesbengoa.com/
Antes de entrar en materia explicando
los diferentes factores para convertirnos en unos buenos narradores de cuentos
infantiles (no olvidemos que éstos algún día seguirán sus pasos formándose como
instructores de futuros guías y así sucesivamente. ¡Qué bonita cadena de
conocimiento y entretenimiento! ¿No les parece?), brevemente informaré de los
beneficios que nos aportan los cuentos:
1) Ayudan a los peques a resolver los
problemas cotidianos identificándose con los personajes de la historia, de esta manera, esa involucración
hace que sea menos doloroso el conflicto con la realidad y se presente el
problema desde otra perspectiva. Aclaración: Esto ocurre así porque cuanta más
distancia se coge, mayor objetividad a la hora de abordar el problema.
2) Detrás de todo cuento hay un mensaje
en forma de enseñanza, conocimiento, aprendizaje.
3) Abre las puertas de la imaginación de forma divertida.
4) Realidad y fantasía se unen ayudando
a madurar de forma natural. He ahí la magia de las historias.
5) Impulsa el desarrollo de la
alfabetización.
6) Conecta a padres, educadores,
abuelos, etc. con los niños formando un vínculo especial, construyendo un apego
más seguro.
Hay muchas más ventajas, pero quiero
destacar un factor muy importante, el niño ante un cuento se muestra predispuesto
a escucharlo (incluso los que no somos tan niños).
Y ahora sí, ¿qué podemos hacer para
convertirnos en buenos narradores? No se apuren, que es muy fácil, con seguir
estos consejos, presentaréis las historias con más seguridad y estoy segura que
no solo se divertirán los niños, porque el objetivo es que tanto ellos como
vosotros paséis un buen rato en familia.
Previamente a contar un cuento, es
necesario dedicar unos minutos a memorizar un poco por encima la narración,
saber de qué se va a hablar; de esta manera, esclarecemos si es apropiada
porque a lo mejor en ese momento no nos interesa trabajar ciertos aspectos que propone la
historia y resulte más acorde otro tipo de lectura, también nos damos la oportunidad
de poder adaptarlo al nivel evolutivo del pequeño, además de realizar una
excelente representación con mímica, acento, correctas pausas, ritmo,...
Explicaré brevemente las técnicas que
debéis tener en cuenta:
- Gracias a la mímica se va a favorecer
la imaginación, dará lugar a que la creatividad tome partido con la
colaboración de objetos o la creación de nuevos recursos, potencia la
gestualidad, facilita la imitación y propone una disminución de la timidez o
vergüenza.
- El acento en palabras importantes
responde a que se entienda el sentido del texto, dando mayor énfasis
facilitamos la compresión de lo que acontece, damos cierto ritmo a la
entonación y evitamos el aburrimiento. Ahora si vuestro objetivo es que los
niños se duerman rápido, basta con leer un tostazo de texto de un tirón. Pero
no es lo que queremos, ¿verdad?
- Qué decir del papel tan fundamental
que cumple una pausa, os parecerá una tontería pero son imprescindibles para
que la imaginación del niño intervenga en
toda la historia. Cuando las pausas son
correctas, la explicación alcanza niveles muy buenos, sosteniendo la
narración ese punto concreto para continuarla con un registro diferente. Lo
importante es que el niño sienta que la pausa no rompe el hilo de la historia.
Se puede incluir un comentario sobre esa parte de la historia para
enriquecerla. Las pausas permiten respirar al narrador dando lugar a formar la
curiosidad del niño. Eso sí, si nos excedemos en ella, el efecto será
contraproducente y quedaría raro, además.
- En cuanto al ritmo, es quien se
encarga de evocar sentimientos de forma natural.
Hay muchos más matices por definir, pero
teniendo en cuenta estos pocos, bastará para dar rienda suelta a esos grandes
narradores que ya sois, solo tenéis que creéroslo.
Bibliografía:
Taller de cuentacuentos- Guía para ser un buen narrador de cuentos infantiles por Pepa Lavilla, Editorial ALBA
Imagen: http://www.inesbengoa.